Lo principal a la hora de hablar de redes sociales es comprender que forman parte de una creciente comunidad con acceso a Internet y con tiempo para invertir en ella: tiempo de ocio, de trabajo y de socialización.
Esto último ha permitido remodelar el espacio de lo público, al punto tal que ciertas redes sociales muy populares hacen las veces de punto de encuentro y centralizan la información de los usuarios, creando así verdaderas comunidades virtuales, gracias a las cuales personas de distinta procedencia y distinta historia vital pueden coincidir y compartir gracias a sus gustos personales o sus formas de usar la red.
Existen distintas formas de clasificar las redes sociales, conforme a su público objetivo, sujeto principal de la relación o según su plataforma, a saber:
Según su público objetivo. Pueden ser horizontales o verticales.
Según el sujeto principal de la relación. Pueden ser humanas, de contenidos o de inertes.
Según su plataforma. Pueden ser metaversos o Web.
La mayoría de las redes sociales manejan cuantiosas porciones de datos de sus usuarios: direcciones de correo, fotografías, números telefónicos, gustos, aficiones, amigos, incluso parte de su historia personal, profesional o amorosa. Todo esto permite la construcción de “perfiles” con los cuales el usuario se muestra a los demás.
El asunto es que dichos perfiles no siempre responden a la verdad de las personas, sino a ciertos deseos narcisistas de cómo quisieran ser, y puede llegar a ser fuente de angustias o de sufrimientos emocionales (y reales) en caso de verse frustrada esa idealización del individuo. Este fenómeno es estudiado por psicólogos y educadores.
Uno de los grandes atractivos (sobre todo para las empresas anunciantes) de las redes sociales es su masividad. Las principales redes sociales cuentan con millones de usuarios a nivel mundial a los que puede exponerse un contenido, como una publicidad o una noticia.
Esto significa que las grandes redes sociales compiten en importancia (y ganan en inmediatez) con los periódicos tradicionales y otras formas de masificación informativa.
La conectividad de las nuevas tecnologías ha sido aprovechada por las redes sociales para tener presencia en casi todos los gadgets tecnológicos: computadores, tabletas, teléfonos inteligentes. La presencia de una empresa o un individuo en ellas pueden verse incluso como un requisito para alcanzar nuevas audiencias y estar “a la par” con su público.
Otro aspecto importante y apreciado de las redes sociales es la hiper personalización o “customización”, que consiste en la adaptación plena a los gustos y la personalidad del usuario, permitiéndole además una interacción directa con otros usuarios e incluso con las cuentas empresariales, a cargo de un administrador llamado “CM o Community Manager”. De este modo, la experiencia en redes es íntima y singular.
Las redes sociales operan en base a algoritmos que organizan la información para mostrarnos más de aquello que nos guste y menos de lo que no. Así, cuando validamos un comentario, una publicidad o una noticia, retroalimentamos el sistema para que se adapte aún más a nuestros gustos puntuales.
Las redes sociales tienen requisitos mínimos de uso. La mayoría pide una cierta edad ya cumplida en sus usuarios, e incluso algunas –como las de citas- piden la mayoría de edad cumplida. Del resto, los registros suelen ser gratuitos y consistir en una cierta cantidad de información con que el usuario debe alimentar su perfil.